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Los Steelers comienzan la era McCarthy con una victoria de carácter

Pittsburgh sobrevivió a un complicado estreno ante Atlanta y encontró en su defensa, encabezada por T.J. Watt, las jugadas necesarias para abrir la temporada con un triunfo 20-13.

Hay victorias que llegan acompañadas de fuegos artificiales y otras que exigen paciencia, carácter y la capacidad de hacer las jugadas importantes cuando el partido está en juego. La primera victoria de Mike McCarthy como head coach de los Steelers pertenece claramente al segundo grupo.

Pittsburgh derrotó 20-13 a los Atlanta Falcons en Acrisure Stadium para comenzar la temporada 2026 con marca de 1-0. No fue una actuación perfecta. La ofensiva mostró momentos de inconsistencia, hubo errores que deberán corregirse y el ataque terrestre terminó con apenas 58 yardas.

Pero cuando el partido exigió respuestas, los Steelers las encontraron.

Y, como ha sucedido tantas veces en la historia reciente de Pittsburgh, fue la defensa la que terminó marcando la diferencia. Si alguien necesitaba un recordatorio de lo que T.J. Watt puede representar para esta defensa, lo recibió en el momento más importante del encuentro.

Con Pittsburgh arriba apenas 13-10 en el inicio del cuarto periodo, Cooper Rush intentó encontrar a Bijan Robinson en el juego corto. Watt leyó la jugada, se adelantó al envío, interceptó el balón y recorrió 35 yardas hasta las diagonales.

Fue el primer pick-six de su carrera y, probablemente, la jugada que terminó inclinando definitivamente el partido hacia Pittsburgh. Watt terminó además con dos capturas y tres tacleadas para pérdida.

Los Steelers no necesitan que Watt esté en cada jugada para que tenga un impacto enorme. La rotación entre Watt, Alex Highsmith, Nick Herbig y el resto del grupo permitió mantener frescos a sus principales cazadores de quarterbacks.

Highsmith también consiguió dos capturas y Pittsburgh terminó presionando constantemente a Rush. Es exactamente el tipo de identidad defensiva que el equipo necesitará durante una temporada larga.

Atlanta encontró algunas respuestas. Bijan Robinson fue, por mucho, el jugador ofensivo más peligroso de los Falcons, acumulando 83 yardas terrestres y 90 por recepción.

Jaquan Brisker consiguió una intercepción en su debut como Steeler y la presión sobre Rush terminó produciendo dos entregas de balón que resultaron determinantes: Pittsburgh convirtió ambas en touchdowns.

Y mientras la ofensiva todavía busca su mejor versión, tener una defensa capaz de cambiar el rumbo de un partido con una sola jugada es una enorme ventaja. Aaron Rodgers terminó su primer partido de temporada regular de 2026 con 24 pases completos en 40 intentos para 221 yardas y un touchdown.

El touchdown llegó en el segundo cuarto, cuando encontró a Pat Freiermuth para una anotación de seis yardas que puso a Pittsburgh arriba 13-7.

Los Steelers apenas consiguieron 58 yardas por tierra y hubo oportunidades que se escaparon por errores de ejecución, incluyendo pases incompletos y jugadas que pudieron convertirse en ganancias importantes.

Rodgers también fue claro al señalar que hubo oportunidades ofensivas que Pittsburgh dejó escapar.

Eso, sin embargo, es precisamente lo alentador: los Steelers consiguieron ganar mientras todavía tienen mucho margen para mejorar.

Más allá del marcador, este partido tenía un significado especial.

Mike McCarthy regresó a Pittsburgh para dirigir al equipo con el que creció como aficionado y lo hizo consiguiendo una victoria en su debut.

Después del partido, Rodgers le entregó a McCarthy el balón del juego.

"La primera bola del partido de la temporada, la primera victoria", dijo McCarthy. "No me gusta ser el centro de atención, la bienvenida en casa ha sido genial, estoy muy contento de tener esta victoria."

Los Steelers no salen de este partido como un equipo terminado. Salen como un equipo que encontró una manera de ganar mientras todavía está construyendo su identidad.

La defensa parece tener las herramientas para ser protagonista. Watt luce nuevamente como una fuerza capaz de cambiar partidos. La rotación del pass rush puede darle profundidad y frescura al grupo.

Del otro lado del balón, Rodgers tendrá que encontrar mayor consistencia con sus receptores y el juego terrestre deberá producir más.

Pero hay algo que ningún análisis puede quitarle a Pittsburgh: la temporada comenzó con una victoria.

Y quizá eso sea lo más importante después de una jornada en la que el equipo tuvo que pelear por cada punto.

El primer capítulo de la era McCarthy no fue perfecto.

Fue, simplemente, Steelers football: defensa, presión, carácter y una gran jugada cuando más se necesitaba.

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