Pittsburgh venció 16-10 a los Saints en el primer partido de temporada regular de la NFL en Francia. Payton Wilson cambió el rumbo del encuentro con una intercepción, mientras Jaylen Warren volvió a superar las 100 yardas terrestres.
La historia de la NFL en Francia comenzó con una victoria de los Pittsburgh Steelers. En una tarde histórica en el Stade de France, el equipo de Mike McCarthy derrotó 16-10 a los New Orleans Saints para sumar su tercer triunfo consecutivo y mejorar su marca a 5-2 en la temporada.
París fue el escenario de un partido que exigió paciencia, fortaleza defensiva y capacidad para aprovechar las oportunidades. Los Steelers no consiguieron despegarse en el marcador, pero encontraron la jugada que necesitaban para inclinar la balanza y demostrar que pueden ganar incluso cuando su ofensiva no encuentra la zona de anotación con regularidad.
Si hubo una jugada que definió el encuentro, fue la intercepción de Payton Wilson en el tercer cuarto. Los Saints amenazaban con tomar la ventaja después de avanzar hasta la yarda 10 de Pittsburgh, pero el linebacker leyó el pase de Tyler Shough, se lanzó para quedarse con el balón y devolvió la intercepción 18 yardas.
La jugada frenó una serie ofensiva de 68 yardas que había consumido más de siete minutos. Pittsburgh no convirtió la pérdida de balón en un touchdown, pero Chris Boswell conectó un gol de campo de 38 yardas para ampliar la ventaja a 16-10.
Wilson explicó después del partido que la jugada fue producto de la preparación y la confianza entre compañeros: "Hemos practicado esa jugada muchísimas veces. Confío en los jugadores que están detrás de mí; si me arriesgo y no lanzan el balón hacia donde espero, sé que ellos estarán ahí para respaldarme", señaló el linebacker.
La defensiva de Pittsburgh también destacó por su capacidad para detener el juego terrestre de Nueva Orleans. Los Saints terminaron con apenas 18 yardas por tierra, una cifra que refleja el dominio de los Steelers en la línea de golpeo.
Patrick Queen, con 10 tackleadas, encabezó una unidad que también encontró la manera de presionar a Shough en momentos decisivos. Su captura en tercera oportunidad durante el último cuarto obligó a los Saints a despejar cuando todavía tenían posibilidades de empatar.
El entrenador Mike McCarthy destacó precisamente esa fortaleza colectiva: "Como equipo de futbol americano, necesitábamos dominar la línea de golpeo en ambos lados del balón. Sabíamos, desde la preparación del plan de juego, que sería un factor importante. Definitivamente cumplimos ese objetivo".
La ofensiva de Pittsburgh encontró su mejor versión cuando puso el balón en manos de Jaylen Warren. El corredor terminó con 101 yardas en 18 acarreos y agregó 36 yardas por recepción, para sumar 137 yardas desde la línea de golpeo.
Warren impuso condiciones desde la primera serie. Pittsburgh utilizó una formación con un liniero ofensivo adicional, Spencer Anderson, como receptor elegible, y encontró espacios para castigar a la defensiva de Nueva Orleans. Una carrera de 29 yardas mostró desde temprano que los Steelers podían establecer el ritmo del encuentro.
Rico Dowdle complementó el trabajo con 41 yardas terrestres y 45 por aire. La combinación de ambos permitió a Pittsburgh acumular 150 yardas por tierra y convertir 10 de 16 oportunidades en tercera oportunidad.
La fórmula funcionó porque mantuvo a la ofensiva en el campo y limitó las posesiones de los Saints. Sin embargo, el equipo todavía tiene margen de mejora: después de una serie inicial prometedora, Pittsburgh debió conformarse con tres puntos y, durante varios pasajes del partido, le faltó contundencia para convertir su dominio territorial en una ventaja más cómoda.
Aaron Rodgers también tuvo su momento en una jornada histórica. El quarterback completó 19 de 30 pases para 212 yardas y un touchdown, una conexión de cuatro yardas con Darnell Washington que puso a Pittsburgh arriba 10-3 en el segundo cuarto.
Antes de esa anotación, Rodgers encontró a DK Metcalf con un pase profundo de 51 yardas que colocó a los Steelers en posición de anotar. La conexión con Washington, quien aprovechó su ventaja física frente al defensivo Kool-Aid McKinstry, terminó por coronar la serie.
Además, ese pase de anotación fue el número 540 de la carrera de Rodgers, con lo que superó a Peyton Manning y se colocó en el tercer puesto histórico de la NFL, solamente detrás de Tom Brady y Drew Brees.
No todo fue sencillo para la ofensiva. Pittsburgh terminó con un solo touchdown y dependió de tres goles de campo de Boswell, quien acertó desde 28, 47 y 38 yardas. Aunque la eficiencia en tercera oportunidad fue positiva, los Steelers deberán buscar más anotaciones dentro de la zona roja para evitar que partidos cerrados se definan por una sola posesión.
En el último cuarto, Rodgers mostró también su disposición para competir. Su carrera de ocho yardas en tercera oportunidad, cuando los Saints todavía buscaban recuperar el balón, ayudó a consumir el reloj y preparar la formación de victoria.
Una página nueva para la NFL
El triunfo tuvo un significado que va más allá del marcador. El encuentro en el Stade de France, en Saint-Denis, reunió a 78,488 aficionados y marcó el primer partido de temporada regular de la NFL en territorio francés.
El estadio, reconocido por albergar grandes acontecimientos de futbol soccer y rugby, se convirtió por un día en una casa del futbol americano. La afición de Nueva Orleans llegó con entusiasmo, pero los seguidores de Pittsburgh también hicieron sentir su presencia: los cánticos de "Here We Go Steelers" resonaron en las tribunas durante los momentos decisivos.
Chris Boswell quedó registrado en la historia como el primer jugador en anotar puntos en un partido de temporada regular de la NFL en Francia, gracias a su gol de campo durante el primer cuarto.
Pittsburgh ya había ganado un partido internacional en Dublín en 2025 y ahora sumó otro triunfo europeo. El viaje a París terminó con una victoria que fortalece sus aspiraciones en la AFC North y confirma que el equipo puede adaptarse a escenarios poco habituales sin perder su identidad.
La defensiva fue la protagonista, Warren sostuvo el ataque terrestre y Rodgers aportó la experiencia necesaria para cerrar el encuentro. El siguiente paso será convertir ese esfuerzo colectivo en una actuación ofensiva más completa.
En una jornada destinada a quedar en la historia de la NFL, los Steelers no necesitaron un espectáculo ofensivo para conquistar París. Les bastó con defender, correr el balón y aprovechar el momento decisivo.
El resultado es una victoria histórica; el reto, ahora, es mantener el impulso cuando Pittsburgh vuelva a casa. También un reconocimiento a toda la Steeler Nation de México y otras partes del mundo que se lanzaron a vivir esta experiencia inolvidable.
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